La alimentación es clave en nuestro día a día, pero dentro de nuestros hábitos no debemos dejar de lado la hidratación. Las bebidas pueden ser una parte importante también en nuestros hábitos, y además de hidratar, algunas bebidas pueden aportar nutrientes como proteína, calcio, antioxidantes o electrolitos, conllevando beneficios para la salud si se usan de forma adecuada.
En esta guía te contamos qué opción encaja mejor según tu objetivo y qué mirar en la etiqueta para elegir bien. Antes de empezar:
● El agua sigue siendo la base.
● Ningún alimento ni bebida es mágico ni te va a solucionar un problema por si solo, pero pueden ayudarte con ciertos objetivos.
● Revisa azúcar añadido, proteína, calcio/vitamina D y si es fermentada.
CUIDAR LA DIGESTIÓN Y LA MICROBIOTA
Dentro de las bebidas nutritivas, los alimentos fermentados pueden ser una ayuda para el bienestar digestivo en algunas personas, siempre que se toleren bien y se integren dentro de una alimentación equilibrada. La clave está en elegir versiones naturales, sin azúcar añadido, y empezar con pequeñas cantidades.
Probióticos: qué son y qué papel tienen
Un probiótico es un microorganismo vivo que, consumido en cantidad adecuada, puede aportar beneficios para la salud, especialmente a nivel digestivo.
En bebidas fermentadas como el kéfir o la kombucha, encontramos microorganismos asociados al proceso de fermentación. Sin embargo, la cantidad, el tipo y su viabilidad pueden variar según el producto, la marca y el método de elaboración, por lo que su efecto no es igual en todas las personas. En fermentados lácteos como el kéfir o el yogur suelen aparecer bacterias del género Lactobacillus y Bifidobacterium, además de otros fermentos propios del proceso. En la kombucha, se obtiene a partir de una fermentación del té mediante una simbiosis de bacterias y levaduras, y aporta también compuestos antioxidantes propios del té.
Kéfir y yogur bebible natural (de leche)
Además de fermentos, aportan:
● Proteínas de alto valor biológico
● Calcio, fundamental para la salud ósea
● Fósforo que actúa junto al calcio en el mantenimiento del hueso
● Vitaminas del grupo B, especialmente B12 y B2, implicadas en el metabolismo energético.
Por su perfil nutricional, son una buena opción en desayunos o meriendas cuando buscamos algo saciante, fácil de consumir y nutricionalmente completo.
Kombucha
La kombucha aporta:
● Polifenoles antioxidantes del té
● Ácidos orgánicos derivados de la fermentación
● Pequeñas cantidades de vitaminas del grupo B, procedentes de la fermentación.
Puede ser una alternativa ocasional a refrescos azucarados, pero no es imprescindible dentro de una alimentación saludable. Por su acidez y gas, puede empeorar síntomas en personas con reflujo, gases o hinchazón abdominal.
ASEGURAR CALCIO Y VITAMINA D (especialmente si no consumes lácteos)
Las bebidas vegetales pueden ser una buena opción, pero no todas son equivalentes.
¿Qué nutrientes interesa mirar?
● Calcio: idealmente en cantidades similares a la leche (≈120 mg/100 ml).
● Vitamina D: no siempre presente, pero importante para la absorción del calcio.
● Proteína: variable según la base vegetal.
Diferencias entre los distintos tipos
La bebida de soja es la más rica en proteína y la más comparable nutricionalmente a la leche. Otras como la de avena o almendra suelen aportar menos proteína, y más de otros nutrientes (la de avena aporta más carbohidratos, y la de almendra más grasa). Lo ideal es que estén enriquecidas en calcio para igualar el nivel de los lácteos de vaca, cabra u oveja.
ENERGÍA, ANTIOXIDANTES Y APOYO DIGESTIVO: Tés e infusiones
¿Qué nutrientes interesa mirar?
● Tés (verde, negro, matcha): vienen de Camellia sinensis y destacan por su cafeína y sus polifenoles (antioxidantes).
● Infusiones (manzanilla, hinojo, menta, jengibre, cúrcuma…): no suelen aportar cafeína y su interés está en ciertos compuestos vegetales (aceites esenciales y compuestos fenólicos) que pueden ayudar en síntomas leves.
Energía y concentración
Si buscas un plus de energía, el té puede ser una opción más suave que el café (según tolerancia): La cafeína puede aumentar el estado de alerta, y los polifenoles aportan interés antioxidante.
Matcha: al consumirse la hoja entera, suele tener más cafeína y más polifenoles que un té infusionado, por lo que es más estimulante. Cuándo mejor evitarlo o limitarlo: si hay ansiedad, palpitaciones, insomnio o si se toma a última hora del día. En esos casos, mejor optar por infusiones sin cafeína. El aporte antioxidante del té es un “extra” dentro del conjunto de la dieta. No reemplaza el consumo de frutas, verduras o un patrón tipo mediterráneo, pero puede sumar si se toma de forma habitual y sin azúcar añadido.
Infusiones con uso digestivo
Algunas infusiones se utilizan habitualmente como apoyo en molestias digestivas leves:
● Hinojo: tradicionalmente empleado para gases y distensión abdominal.
● Jengibre: puede ayudar en náuseas y digestiones pesadas en algunas personas
● Menta o manzanilla: asociadas a sensación de alivio digestivo y efecto calmante.
Infusiones con interés antiinflamatorio
● Cúrcuma: contiene curcuminoides, compuestos con potencial efecto antiinflamatorio.
● Jengibre: además de su uso digestivo, se asocia a un leve efecto antiinflamatorio.
Aunque tés e infusiones pueden aportar antioxidantes y ayudar en síntomas leves, su concentración de vitaminas, minerales o principios activos es baja. Por ello, no sustituyen medicación ni suplementos específicos, sino que pueden utilizarse como apoyo complementario dentro de un abordaje nutricional global.
HIDRATACIÓN Y REPOSICIÓN DE MINERALES
En situaciones normales, el agua es suficiente. Las bebidas con electrolitos (aportan minerales como sodio o potasio) tienen sentido en contextos concretos. Por ejemplo, si tenemos mucho calor o sudoración, en entrenamientos largos o intensos o en episodios de diarrea o vómitos (en este caso, mejor suero de rehidratación oral). Para el día a día, no suelen ser necesarias, y conviene tener cuidado con las isotónicas azucaradas si no hay un gasto físico elevado.
Estas bebidas pueden ser un buen complemento, pero no sustituyen una alimentación equilibrada ni tratamientos/suplementos indicados en consulta. Si hay síntomas persistentes (reflujo, diarrea, insomnio, etc.), lo correcto es valorar el caso de forma individual.


